1.6.07

Recuerdos catódicos

Una moda que me parece muy afortunada es la de rescatar y enorgullecerse de los shows y programas que uno veía en su niñez. Antes solo podías hablar de Mazinger, el Chavo del 8 o Robotech solo con tu sector de amigos divagantes, luego muchos de ellos transformados en actuales frikis, pero como la nostalgia gana a las reticencias del "qué dirán" o "creerán que soy poco cool-chévere" lo que comenzó como un oculto diálogo de borrachos hablando sobre la niñez con las últimas chelas se convirtió en algo abierto e inclusivo.

Cada día veo más autos con símbolos autobots, polos con escudos de Flash o señales cazafantasmas que vuelven del pasado. Antes que ponerme en plan "ya-banalizaron-lo-que-me-distinguía", me siento incluso un poco orgulloso por no haber evadido jamás esos temas, aún cuando eran "uncool" y me alegra que cada vez sea de dominio público, porque las leyendas y cuentos con los que uno crece ya no se dan en torno a una fogata sino (mátenme detractores de la "caja boba") en torno a la TV. Para bien o para mal, es una realidad que ya habita en el inconsciente de muchas generaciones.

La cultura popular que nos marcó y educó es un referente común que tenemos entre todos los estratos sociales, y mientras unos podemos sentirnos perdidos sobre qué cosecha de Merlot es la que hace mejor maridaje con el cordero, y otros no recuerden qué temas tocaba la "Muñequita Sally", siempre tendremos a Optimus Prime, Noppo y Gonta, Don Ramón o Darth Vader para hablar desde una base común en caso de emergencia.

Con ayuda del Youtube, nuestra generación tiene las mejores oportunidades para evocar sus narraciones del pasado desde la invención de la escritura. ¿Exagero? Quizá, pero tengo que estar a la par con todo el entusiasmo y las metáforas revolucionarias exageradas de la web 2.0. Bueno, ahora que los Transformers, el Vengador o el Chapulín no están en peligro de extinción y están más vivos que nunca, me toca rescatar algunos programas que se han ido más fácilmente de la memoria, pero que viven en la web.

Telematch por ejemplo, he notado que va desapareciendo de la cabeza de muchos. Era distribuído por Transtel, firma alemana que también nos traía las entrañables temporadas del "Cajón de Juguetes" (por dios, no lo encuentro).



Un dibujo animado con personajes de gran carisma era "Dartacán y los Tres Mosqueperros". Como buena costumbre japonesa, tomaban un clásico de la literatura occidental y le daban reciclada y media. La canción era uno de los openings más pegajosos que recuerdo



Fraggle Rock fue el más grandioso show de títeres de Jim Henson, una suerte de Muppets en cafeína, que ya es decir mucho.



El galardón a la historia más lacrimógena en dibujos animados no está en manos de Marco, sino de Remi. La triste historia del niño que se une al circo itinerante de Vitali, conformado por un gracioso troupé de perros, evoluciona en la tortuosa muerte del viejo Vitali y cada uno de los canes, atacados por lobos, el frío, la indiferencia de las urbes y poco más, la Okrana rusa. Yo seguí la historia hasta el final. El ending de la serie me trae más recuerdos que el opening, era la parte más alegre de esta tragedia greco-japonesa.



Si quieren ver una masacre de perritos, esta es su serie.

2 comentarios:

Fujur dijo...

Me ha hecho mucha ilusión redescubrir a los Fraggle Rock. Si no hubiera vista el video inicial no me hubiera acordado de ellos. Yo tb los veía en España!! No obstante, la serie de los perros nunca la he visto, ni me sonaba. Veo que no soy el único freake revisionista de los dibujos y series que tanto me gustaron de pequeño. Mis preferidos eran "Jayce And The Wheeled Warriors, las mostruoplantas!", gargoyles, los ewoks, la corona mágica y, como no, Alf!!

saludos y nos vemos! aunque sea vitualmente crack!

Roberto Antonio dijo...

Joder!, Andres... no me digas que tu tambien eras asiduo de corazon alegre, servino, capi y dulce. Ya hablaremos largo sobre ello. Saludos!