2.5.09

Cuando llegue una pandemia de verdad


Cuando llegue una pandemia de verdad habrá una escasez de hipérboles. La gente entrará en pánico al encontrar palabras que ya han dilapidado y despojado de contenido dramático. Harán falta caracteres más grandes que los usados en las primeras planas dedicadas al H1N1. Quedará chica la escala de 6 grados de alarma de la OMS, que con ésta ya usó 5 cartuchos.

Las muertes no solo se deberán a pobres condiciones hospitalarias ni a negligencias en un país donde a la semana muere más gente a manos de sicarios, sino que serán verdaderamente culpa de la pandemia. Los síntomas serán más temibles y mediáticos que el catarro y la fiebre y tan dramáticos como los de el ébola o la peste bubónica.

Y nos preocuparemos por encontrar una cura, y no por si tal o cual compañía farmacéutica tiene suficiente Tamiflu para vender y hacerse más rica aún.

Tomemos precauciones para evitar el, hasta ahora, improbable caso de pasar un tiempo en cama acatarrado con el nuevo virus. Pero no gastemos nuestras reservas estratégicas de histeria, pánico y secretos deseos tanáticos con el H1N1. No se lo ha ganado.

(Este blog ha cumplido 3 años hace unos días, el 22 de Abril, y no pude "festejarlo" porque me pilló sin Internet. Bueno querido Océano de Mercurio, disculpa la tardanza ¡y feliz cumpleaños!)

2 comentarios:

Silvio Rendon dijo...

Feliz aniversario!

Fabber dijo...

¡Gracias!