4.10.12

Romney vs. Obama: Horrible KO


O Ivan Drago vs. Apollo Creed. En el inicio de ese gran clásico del cine-arte que es Rocky 4, el subestimado retador ruso se enfrenta a la consagrada gloria del box norteamericano, con un historial de victorias ante pesos pesados como el propio Rocky Balboa. El soviético había pasado previamente por un entrenamiento muy duro, mientras que el yanqui entraba confiado en su experticia superior más que en su entrenamiento. Ante el aplomo de su rival, Creed pierde desde el contacto visual inicial, para luego (spoiler) caer fulminado por los golpes de Drago.

O Mitt Romney vs. Barack Obama. En el inicio de ese gran clásico de la política televisada que es el debate presidencial norteamericano, el subestimado retador republicano se enfrenta al consagrado candidato demócrata, con un historial de grandes discursos y victorias sobre candidatos más sólidos que Romney, como el mismo John McCain. El republicano había pasado previamente por un entrenamiento muy duro, después de arduos debates con los más espinosos y tercos personajes de la fauna republicana en las primarias. Su rival demócrata entró confiado en sus reconocidas dotes superiores de orador, antes que en un entrenamiento duro, porque contar con Kerry de sparring se puede considerar apenas calistenia para trotar alrededor del parque, no para una carrera de obstáculos a nivel olímpico. Ante el aplomo de la sorprendente performance de su rival, Obama pierde desde el contacto visual, algunas tartamudeces y el lenguaje no-verbal. La mirada esquiva, la posición encorvada por mirar sus notas y el rictus de preocupación contrastaban hasta para el ojo más distraído con el perfil erguido, la sonrisa confiada y las palabras seguras de su rival. En un medio como la TV donde importan más las apariencias, y en el arte del discurso donde la forma se impone al fondo, esto ha sido un gancho poderoso en la mandíbula del actual presidente.

No encuentro aún explicación para que quienes prepararon a Obama hayan descuidado tantos detalles  tan elementales para un asesor de imagen. Pero más intrigante aún es que incluso en el plano del discurso neto, Obama se haya negado a usar todo el repertorio de golpes mortales que existían para contraatacar a Romney, entre ellas  su denostación al 47% de los norteamericanos o muchas de sus dislocadas declaraciones sobre política exterior.

Los debates no suelen ser decisivos en las elecciones norteamericanas, pero sinceramente nunca había presenciado uno tan desigual en las ligas mayores de Washington DC. ¿Es una retorcida estrategia de asesores demócratas a un nivel patafísico para elevar a Romney un poco y hacerlo caer en el siguiente debate? Si es así, es un muy mal cálculo: el republicano estaba machacado y abajo en las encuestas antes del debate y ahora ha conseguido un segundo aire, ha llenado de optimismo a sus alicaídos partidarios del GOP además de ganarse para su causa un número aún no estimado de indecisos. Por el bien de la seguridad internacional, esperemos que Obama no caiga a la lona como Creed y tenga un buen contraataque preparado, para no dejar a los EEUU en manos de los halcones que acompañan a Romney. 

6 comentarios:

breno dijo...

KO si. Relevante? Por lo menos de acuerdo a los analistas de The Economist y otros medios, no. Comentan que en una circunstancia excepcional significaría como mucho un punto más. Y quedan dos debates más, town hall y foreign policy. En town hall dependerá de las preguntas del público, en foreign policy Obama tiene las de ganar (Osama, Libia -aunque pasó desapercibido mayormente por la opinión pública-, el bye bye de Afghanistan).

Fabber dijo...

Ojalá, pero parece que Obama hubiera recibido mal de ojo o algo, realmente no sé qué le pasó. Es mejor en discursos que en debates, pero Romney era lo que se llama en box, un paquete. Sobre todo en pol. exterior Obama puede apabullar a Romney, pero mientras lo diga con una mirada estilo ese ragecomic de "Sorry" que ha tenido anoche, Romney puede decir que la raíz cuadrada de 2 es la Madre Teresa y quedar mejor. Obama con 10 tazas de café para la próxima.

Armando dijo...

De acuerdo en que era la oportunidad para rematar a un rival que venía en declive, como eso del 47% que mencionas.

Ahora, quizá el cálculo está más por lo que dices: quizá espera el último round para golpear, dado que la TV tiene eso de recordar lo último que se vio.

por otro lado, discrepo en que los debates no suelen ser determinantes. El famoso debate Kennedy-Nixon, donde Nixon pudo haber ganado la elección, muchos dicen que "nixon perdió por el sudor que le embarraba el rostro". En ese sentido, el lenguaje no verbal de Obama, tan desastroso como mencionas, esperemos no sea el "sudor" de estos tiempos. Los estadounidenses buscan un presidente firme y seguro de sí mismo y Romney ha parecido justamente eso frente a un tembleque Obama.

Ojalá -para los que denostamos a los republicanos y sus políticas e intereses- los rounds 2 y 3 sean mejores para el actual presidente.

A.

breno dijo...

Lo de la estrategia puede ir por el lado de knoquearlo en debates posteriores o puede ir también por un simple hecho de que Obama, estando adelante right now, puede preferir no hacer un debate interesante porque podría poner en un debate fuera de cámaras temas que podrían darle un giro a los resultados actuales. Aburrido ayuda a la inercia de mantener las cosas como están.

Sería partidario de eso último si no fuera por los tartamudeos y miradas de perrito arrepentido de Obama, que no tienen lugar se use la estrategia que se use.

Armando Bustamante Petit dijo...

De acuerdo. Quizá no quiere meterse en temas polémicos si total está ganando. Y de acuerdo con el tema del lenguaje no verbal y el tartamudeo, eso sí resta confianza.

A.

Fabber dijo...

Coincidimos en su mayor parte, aunque una cosa es detener los golpes y no contestar para hacer una pelea aburrida y otra es darse de narizazos contra el puño del oponente, como anoche. Ojalá no se repitan las señales de debilidad, ni siquiera como estrategia. Esperemos los siguientes debates porque, como dice Armando, el espectador se queda con la impresión final. Si esa ha sido la estrategia y funciona, me saco el sombrero que casi no uso.