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15.6.10

Corea del Norte y la embajada del balón


La pequeña nación que dispara misiles sobre un desconcertado Japón, hunde naves de guerra surcoreanas y amenaza nada menos que a los superpoderosos EEUU con borrarlos del mapa en caso de guerra, debuta hoy en el Mundial de Sudáfrica 2010. No hace falta decir que será un pecado perderse el partido de Corea del Norte contra Brasil.

Corea del Norte es una selección tan llena de sorpresas como su política internacional. En Inglaterra 66, el último mundial donde participaron, eliminaron a una selección italiana llena de estrellas. Al llegar a cuartos de final, no se les ocurrió mejor pasatiempo que bombardear en los 27 minutos iniciales con un 3-0 a la mejor selección que Portugal ofreció en su historia, y que sólo se salvó por la presencia mesiánica de Eusebio, quien logró voltear el marcador dejándolo en un 5-3. De la actual selección norcoreana, se sabe que tiene tres jugadores en la liga profesional japonesa, que otros siete de sus jugadores son miembros del ejército y que, como a ningún hincha se le autoriza salir del paraíso proletario, buscan chinos-africanos que le toquen la vuvuzela. Poco más se conoce, pues la selección guarda un hermetismo congénito al totalitarismo orwelliano de ese verdadero villano de cómic setentero que es Kim Jong Il. Y si son capaces de amenazar a la arrogante superpotencia militar de nuestros tiempos con el horror nuclear, pueden sorprender a la no menos arrogante superpotencia futbolística, con secuelas radiactivas para la torcida. O quizá solo hacer el ridículo. Todo es posible.

Y aunque para estar a la altura del 90% de los comentaristas profesionales solo basta llenar unos cuantos álbumes de Panini, jugar al Winning y unos shots de wikipedia, no es mi intención hacer aquí pronósticos futbolísticos, sino dejar constancia de como la diplomacia del fútbol es uno de los pocos canales de comunicación de Norcorea con el mundo. Salvo por sus lazos con China, Corea del Norte se encuentra en una verdadera cuarentena internacional, agudizada por un verdadero autismo diplomático. Y sus comunicaciones oficiales no ayudan. Los de Pyonyang usan la amenaza de una guerra a toda escala con la frecuencia y regularidad de un ciclo menstrual.

Esta nación cuyos dirigentes están dispuestos, teóricamente, a un conflicto que convertiría a Corea del Sur de península en isla (sensei Farid Kahhat dixit) es la que va a Sudáfrica en plena escalada de amenazas bélicas. A mostrar una faceta que siempre está lejos de nuestras pantallas y nuestros Google Readers. Más allá de la Corea bizarra, la Corea de la hambruna, la Corea que demuestra que el comunismo suele ser un buen combustible para la peor de las pesadillas, la Corea sin voz, con las cuerdas vocales destrozadas por una despiadada cirugía totalitaria, queda todavía un pueblo de 24 millones de habitantes. Lo que no puede hacer la ONU, lo puede hacer la FIFA: acercar un poco más al resto del globo incluso a la nación con el gobierno más demente. Y puede lograr cosas como que yo apoye a los norcoreanos contra mis vecinos brasileños, sobrados de fiestas y victorias futbolísticas, con la remota pero no imposible esperanza de un poco más de alegría genuina en el último bastión del estalinismo.

Los norcoreanos se preparan desde hace medio siglo para una inminente guerra total que nunca llega pero que aún existe en el papel, pues legalmente el conflicto que asoló la península en los 50s solo está en pausa con un armisticio. En este Mundial en vez de mirar al resto del mundo aterrorizados y paranoicos desde una trinchera, pueden hacerlo de otra manera. Y también el resto del mundo con ellos. Corea del Norte por unas semanas no tendrá la cara de Kim Jong Il o de algún otro loco jerarca militar, sino de once jugadores a los que, si quieres, puedes animarlos desde tu rincón del mundo.

DATO. Un soñado duelo Corea del Norte-Corea del Sur o uno incluso más fantástico de Corea del Norte - EEUU, según el fixture solo podría llevarse a cabo en la semifinal. Envidio a mi otro yo que podrá verlo en alguna realidad alterna.

27.5.07

RCTV, Chávez, Norcorea y Juche

La toma de la señal de RCTV será en pocos instantes.


Hugo Chávez Frías, Emir de Venezuela, ha dado otro claro paso adentrando a su país hacia el totalitarismo donde siempre puso rumbo. Para aquellos ilusos o ciegos que creen poder defender los valores democráticos y a la vez al régimen chavista, esta es la última señal antes de cruzar el límite que separa la necedad del ridículo y la caricatura intelectual. Me refiero abiertamente al especímen del izquierdista tuerto, con un ojo preocupado y consternado por la más mínima amenaza a las libertades y derechos en los regímenes de derechas y con el otro ojo cubierto por una espesa catarata de pulgada y media ante los obvios abusos de quienes enarbolan las banderas de la izquierda: Chávez y Castro.

Castro aunque sea tiene el carisma de un héroe caído en desgracia, un antiguo paladín consumido y enfermo por la exposición de décadas al poder absoluto. Chávez no es siquiera eso, aún cuando aprovecha siempre que puede, la efectista posición antiimperialista. Enfrentarse a los EEUU siempre trae las simpatías entre quienes saben algo de la abusiva relación entre el Tío Sam y su patio trasero. Pero una cosa es ser un antagonista moderado, que sabe dialogar y ver los grandes puntos postivos de la única superpotencia, como Lula en Brasil, y otra es convertirse en un loro desaforado y panfletario como Chávez.

La libertad de prensa, si bien tiene muchos cuestionamientos, es la única manera de poner algo de contrapeso a los poderes de las personas que suelen tomar las riendas. No se ha encontrado la manera de restringir las libertades de prensa sin afectar aún más gravemente el delicado equilbrio entre el uso y el abuso del poder. Es en este frágil punto donde muchos de los regímenes con tendencia autoritaria suelen comenzar a roer y horadar el hueco que conduce a la dimensión dictatorial de gobierno, el mundo del poder absoluto.

Chávez, a diferencia de Castro, no desarrolló una megalomanía en el transcurso de su gobierno, sino que llegó trastornado por ésta desde el comienzo. Por ello me atrevo a pronosticar un camino distinto para donde devendrá todo esto. Chávez está caminando los pasos que conducen al Juche, la ideología norcoreana fundada por el Absoluto Déspota Oriental, Kim Il Song, y seguida por su sucesor dinástico Kim Jong Il. La autosuficiencia del Estado, el gobierno vitalicio, el culto a la personalidad, el lavado de cerebro por una causa colectiva, lenguaje orwelliano, entre otras cosas.

Pueden ver las últimas consecuencias de esto a través de unos videos posteados por Guille Da Maus, quien aunque es un derechista tuerto, al igual que los izquierdistas tuertos muchas veces consigue buen material:




Pueden darle también un vistazo a la Pyongyang cotidiana ...


Muchos creen que Venezuela no está al borde de esto. Yo tampoco lo creo, no literalmente. Pero camina hacia ese rumbo. El régimen "bolivariano" (¡tío Simón, te han asociado al vocabulario de alguien que no merece ser ni tu sombra!) solo es posible por el dinero del petróleo, que se eleva indefinidamente mientras va agotando sus reservas mundiales. Venezuela no es un éxito económico, no es un éxito social y tampoco plantea una novedad en política. Es la misma película de siempre, una reimaginación en el siglo XXI de las viejas dictaduras bananeras exportadoras de materia prima, que asolaron Latinoamérica la primera mitad del s. XX.