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6.3.13

Chávez: Patria, Socialismo, Muerte y Más Allá



Chávez 
En el siempre sediento altar del poder hemos sido testigos de un nuevo sacrificio: Hugo Chávez ofrendó su vida y salud después de ser diagnosticado de cáncer, solo para intentar saborear otro pedacito más de presidencia. 14 años no fueron suficientes para un líder político que lo había preparado todo para quedarse hasta 2030, tal como eran sus públicas intenciones. La campaña presidencial de 2012 fue un último esfuerzo titánico que lo consumió y aceleró notoriamente su deterioro, a un punto tal que apenas ganada la contienda electoral, prácticamente cayó rendido y a partir de allí todo fue cuesta abajo. 

Chávez administró muy bien su gran carisma mediático, proverbial elocuencia, decidido liderazgo y energía agresiva, combinándolo con la perseverancia y la sonrisa de la fortuna. Las guerras de su archinémesis George W. Bush "Mr. Danger" en el Medio Oriente paradójicamente alimentaron su poder, no solo debido a la colosal subida de precios petroleros resultantes, sino por dotarlo de un enemigo desprestigiado en torno al cual construyó su discurso internacional. Su mayor rival interno, la plutocracia de la Venezuela Saudita, puso en bandeja su cabeza organizando un tullido golpe de Estado en 2002. El fracaso de esta infame movida arrojó luz sobre todos los elementos que podían estorbarle en el futuro, además de deslegitimar de manera masiva cualquier oposición a Chávez, estuviera o no involucrada en el golpe. Emerger de las cenizas tras la intentona, rescatado por una fervorosa movilización popular, quizá agudizó la megalomanía del presidente venezolano, sintiéndose a partir de ese momento con más derecho a imponer su voluntad mediante un modelo de autocracia competitiva y de amenazar con una bota en el cogote a quien lo contradijera.

Patria

Simón Bolívar fue sacado de su tumba simbólicamente, y más tarde de manera literal, para bendecir cada iniciativa que Chávez ejecutaba en su nombre. Así, el sueño de la Patria Grande se definió por la afinidad que cada país de Latinoamérica podía procurarle a Chávez. Para asegurar ello, dispuso sin restricciones del petróleo se su país con el fin de lograr influencia en Latinoamérica de manera muy similar a la Libia de Gadafi en África. En consecuencia, el poder de Venezuela irradió ideológica y económicamente en los vecinos de la región, logrando a lo largo de la primera década del siglo XXI un verdadero bloque de países semi-coaligados, hasta el punto de ser contendiente de Brasil en su largamente planeada hegemonía sudamericana. A la par, hizo sentir que si no estaban con él estaban contra él, algo especialmente manifiesto  en su relación con la Colombia de Uribe, a la que amenazó con una guerra durante el incidente del país cafetalero con el Ecuador en 2008. Contando con los EEUU como eje de enemistad, Chávez forjó insólitas alianzas con cualquier rival del gigante norteamericano, el que fuera, invitando a las flotas de Rusia, China y hasta Irán a ganar presencia en el Mar Caribe. Aunque al bajar el telón de los malabarismos, no dejó nunca de seguir vendiéndole petróleo a Estados Unidos, una situación mutuamente beneficiosa para ambas partes.

Socialismo

Quien aseguraba en 1999 no ser de izquierda ni de derecha, no edulcoró más su admiración por el socialismo y el modelo cubano. Ya no bastó con alimentar la lucha de clases según el manual, contraponiendo la mitad económicamente afortunada de su país con la otra empobrecida mitad, y prometiendo a los segundos la felicidad a costa de la desgracia y humillación de los primeros. Propulsado por miles de millones de petrodólares se propuso retroceder el tiempo, volando contra la rotación histórica de nuestro planeta para volver a una realidad previa a la Caída del Muro en 1989. Así, declaró reabierta la guerra contra el capitalismo y trajo a nuestro siglo un galimatías conocido como Socialismo del siglo XXI, intento de alternativa al capitalismo salvaje y promesa irresistible a muchos intelectuales náufragos del colapso comunista. La fantástica riqueza petrolera que lo acompañó permitió notables avances en cobertura de salud y educación, ganando simultáneamente el apoyo de sectores necesitados mediante una relación clientelar. Pero el modelo, como sucedió inexorablemente con todo el socialismo marxista ejecutado en el siglo anterior, no tardó en demostrar ser insostenible incluso sin necesidad que los precios del oro negro se desplomen.

Muerte

Hugo Chávez se aferró al poder hasta que se lo llevó el implacable vendaval del cáncer, dejando un gran arañazo que marca ahora el rostro Venezuela. El lado rescatable de su legado es principalmente, aunque de la forma más cortoplacista e ineficiente posible, la oportunidad de considerables sectores de la Venezuela Bolivariana saborear algo de la bonanza petrolera que la Venezuela Saudita le negaba. Pero el casi todo el resto de su herencia es sombría. Mientras ciertos avances logrados solo dependen de precios altos en el petroleo, la inflación es una ola que aún guarda sus peores embestidas, el desabastecimiento es una realidad cotidiana, las bases de una economía sostenible a futuro son casi inexistentes, el índice de homicidios trepa por encima de estándares iraquíes, los servicios públicos fallan, sectores del gobierno chantajean hasta pequeños empresarios con la amenaza de expropiaciones, el gobierno está en manos de una clase paranoica que cree legítimo tratar como parias a los sectores de la población no chavistas, y finalmente, como producto de 14 años de discursos polarizantes y violentos, las dos mitades del país se detestan mutuamente con enorme intensidad, causando una verdadera grieta nacional.

Más Allá

Muchas interrogantes hacen fila tras la muerte de Chávez. Las más inmediatas giran en torno a la sucesión. Él deja antes que un partido, una liga de movimientos unidos por la argamasa de un culto mesiánico a la personalidad, cuya cohesión o capacidad para recibir la transferencia de su popularidad será puesta a prueba. Más vastas aún son las repercusiones continentales, planteándose casi como el cliffhanger de una serie: ¿podrá Cuba mantenerse a flote en caso que Maduro no sea presidente? ¿quién llenará el sitio vacante del líder antiimperialista, Correa, Evo Morales, Daniel Ortega? ¿ha desaparecido el último obstáculo para que el peso de Brasil finalmente se haga sentir en la región como fuerza hegemónica cohesionadora? ¿continuará la contracción de la influencia norteamericana en la región independientemente del factor Chávez? 

No cabe duda que con la partida del caudillo llanero se cierra un capítulo en la historia americana.

Finalmente este acontecimiento debería poner en la mira dos preocupaciones más genéricas pero no por ello menos urgentes: 

La primera es sobre la necesidad de un nuevo modelo socioeconómico alternativo al capitalismo que deje de tener una fuerte inspiración marxista. Otra receta de socialismo nos ha confirmado los efectos secundarios que hemos ya visto en el siglo XX:  inspira autocracias cuando no totalitarismos, cultos a la personalidad del líder, restricción de libertades y erosión a mediano o largo plazo de la economía. El capitalismo actual sin duda nos conduce a un futuro materialmente insostenible y un presente injusto. La democracia liberal, tal como está estructurada ahora, se ve debilitada por el poder creciente e imparable de la plutocracia. Pero el socialismo del siglo XXI no ha probado ser un remedio, sino un paso atrás del actual modelo y solo adelante de proponer el fascismo o el regreso a la monarquía. En una era que camina a la singularidad tecnológica es una vergüenza que contemos con tan pocas alternativas de cambio. A este paso, el inevitable descontento que se cierne sobre el actual sistema solo será canalizado a cauces peores.

La segunda nace de una frase de Chávez que lo resume: "Yo no soy un hombre, soy un pueblo". Como si no existiesen lecciones de la historia de sobra, un individuo que intentó encarnar de manera vitalicia y mesiánica el destino de un país obtuvo no solo el respaldo de un gran sector de la población, sino la adherencia de importantes élites intelectuales. Realmente tengo miedo al futuro cuando un sector considerable las clases supuestamente más cultivadas inventa explicaciones alambicadas para justificar regímenes autoritarios. Si ellos caen ahora, solo es cuestión de tiempo para que en el futuro un líder con menos torpezas, más encantador pero con similares ambiciones de poder absoluto conquiste el corazón de muchos más. El campo es fértil para más autócratas y dictadores en el futuro, y para sacerdotes intelectuales que los legitimen absolviéndolos de sus pecados.


3.12.07

Gana el NO en Venezuela

Todos respiramos. Todavía no lo podíamos creer en mi casa (tenemos parientes cercanos en Venezuela) . Instantes después, explosión de alegría. Incluso lágrimas. Sintonice CNN y vi el rostro de Chávez. En medio de sus ojos pude ver un puntito rojo y casi me pareció escuchar: nuclear launch detected.


Yo era pesimista en todos mis cálculos respecto al día de hoy. Pero el pesimismo tiene esa agridulce y doble ventaja de ser inmune a la decepción y a la vez susceptible por doble partida a las sorpresas agradables. Tras mi desconcierto inicial pude corroborar la información. Luego oía por boca del propio Chávez, que admitía en cadena nacional la victoria del NO. Por un momento creí estar ante un remake venezolano de "Invasion of the Bodysnatchers", que un ser extraño y alienígena había tomado posesión del aspirante a gobernante vitalicio, felizmente frustrado. Tarde minutos en darme cuenta que estaba contemplando solo la natilla, la punta del iceberg de todo lo que se movió hoy en Venezuela para plasmar la voluntad popular. Sabía que habían presiones militares para que Hugo Chávez reconociera la victoria del NO en caso de suceder, pero los subestimé totalmente hasta no ver a Misterdanyer desdiciendo toda la semántica de sus palabras de apenas 48 horas atrás. Quien cree que esto es un gesto de condescendencia de parte nuestro megalómano regional, es que no conoce los hilos que acaban moviéndose en los momentos cruciales antes de un gesto televisado.

Sea como fuere, hoy no estoy con ganas de dar más críticas. Ya tenía casi listo un post sobre las consecuencias geopolíticas para la región sobre la perennización del chavismo, como las nefastas consecuencias sobre el natural y deseable liderazgo brasileño, el apoyo político y económico a los proyectos desestabilizadores en distintos países, las relaciones con los EEUU y la situación de Perú con la región, entre otras cosas, pero me alegra no tener que continuarlo.

Me mantengo cauto todavía, pero me voy a dormir con calma porque más allá de todo, se evitó una salida violenta de manera milagrosa. Parece que la cosa se puso tan negra que debe haber sucedido una lógica interna parecida a la crisis de los misiles en Cuba en 1962. Una destrucción mutua asegurada se cernía hoy sobre Venezuela si no se daban los pasos correctos por ambas partes, pero por fortuna los hados de la lógica y del realismo político primaron, comenzando por la descoyuntada oposición que se presentó a dar batalla en las urnas, y también en las filas del mismo chavismo, que han tenido que desengañarse respecto a que la revolución bolivariana no es más un proyecto mayoritario, ya que se topó con un hasta aquí.

¿Quién sabe como será después de esto el Chávez que debe durar hasta el 2011? Con alguien tan impredecible como este incendiario personaje, nunca se sabe nada. Me inclino hacia el pesimismo otra vez para llevarme otra nueva grata sorpresa como la de hoy y ver a este proyecto de dictador enfrentar la realidad, bajar de la nube y darse cuenta del desastre que ha hecho. O quizá confirmar mis malos augurios y verlo apresurar sus reformar como sea y pasando encima de quien sea, como suele hacer las cosas, pero esta vez luchando contra el tiempo que ahora ya no es su aliado sino su plazo límite. Aún no hemos conocido como se comporta Hugo Chávez ante un deadline.

Esa es la pregunta que no me deja abandonar la cautela aún ¿qué pasará ahora? otra vez, con Chávez no se pueden hacer predicciones.

Hari Seldon se topó con el Mulo en su milenario plan psicohistórico. Muchos analistas y también aprendices de brujo como yo tenemos que aprender a esperar lo inaudito de un mandatario en una región donde lo inaudito de por sí es la regla. Bueno, vivir en Sudamérica es todo menos aburrido.

2.12.07

Venezuela: más inflamable que nunca

La disyuntiva a resolverse hoy en Venezuela es entre el SI o NO a la reforma del estado y el cambio a la constitución que el mismo Chávez promovió. Pero mis pronósticos son pesimistas: es un día en el que las cosas irán mal sí o sí.



El proyecto chavista para pasar de la segunda a la tercera intensidad dictatorial ya comenzó a correr desde la toma de RCTV y la instauración de las máquinas cazahuellas, que busca intimidar a amplios sectores de la población como en la pasada elección, en la que quienes votaron contra Chávez quedaron en un registro especial, a pesar que el sufragio es constitucionalmente secreto, de tal manera que muchos empleados públicos se veían amenazados o expulsados de sus puestos, y los préstamos de los bancos estatales tenían un nuevo prerrequisito: préstamo para los chavistas, mil trabas para los no-chavistas.

El referéndum pone el futuro del Venezuela y la vecindad de Chávez (o sea nosotros) ante escabrosos escenarios derivados. Aunque las encuestas marcan una ventaja del NO sobre el SI, y es altamente probable que gane el NO en las urnas, también es altamente probable que este resultado sea tergiversado por el mecanismo de votación electrónica que tan entusiastamente implementó Hugo Chávez, junto con los cazahuellas ya mencionados, y el enorme petrofinanciamiento de compra de voluntades que no hace falta mencionar.

Probablemente hoy veamos un triunfo oficial del SI y un incierto capítulo de violencia por parte de indignados y vastos sectores de la población que ya no pueden hacerse la idea de un chavismo por más años, menos hasta el 2050 como sueña aquel usurpador del sueño de Bolívar. Rondas de pandilleros armados por el gobierno se harán cargo del trabajo sucio para que el chavismo oficialmente no se ensucie las manos en la represión de los manifestantes, la oposición seguramente se agenciará de algunas armas para responder de igual a igual y el país polarizado simplemente comenzará a estallar por pedazos, comenzando por los estados venezolanos que se oponen masivamente a cambiar a un régimen socialista, como la estratégica y rica Zulia, donde se encuentran las valiosas reservas de petróleo que sostienen el demente gasto de Hugo Chávez.

Tener el barril de petróleo en un histórico de 100 dólares y sin atisbos de bajar, y a la vez estar racionando los alimentos básicos y tener media economía paralizada es algo sin precedentes y solo eso bastaría para que el pueblo desaloje a Chávez, sin contar todas las cosas que ya sabemos del popular, único y verdadero "Místerdanyer". El manejo de la economía venezolana corresponde a una ineptitud químicamente pura, una estupidez de 24 kilates para los científicos y joyeros interesados en tan rara avis. El manejo de la polarización nacional también tiene una receta muy chavista, con la que también trata sus problemas internacionales: apagar los incendios echando petróleo.

No estoy de humor para hacer las predicciones que en otras ocasiones me provocan hacer. Las dejo quizá para más tarde. Me basta decir que el día de hoy es de vital importancia no solo para Venezuela, sino para que todo este lado del mundo llamado Latinoamérica no enfrente los problemas que acarreará un chavismo eternizado. Por lo tanto, estaré pegado (y con angustia) a las noticias.

Finalmente, no quiero reproducir aquí nada del último discurso de Chávez en su cierre de campaña por el SI, que en resumidas cuentas fue el Chávez incendiario de siempre, pero más sediento de sangre y más megalómano y más villano de historieta que nunca, que sería anecdótico de no ser por las consecuencias de tremendo garabato en el poder de un estado con grandes recursos naturales. En el espectro opuesto, quiero dejarlos con las palabras de uno de mis articulistas venezolanos favoritos, el usualmente neutral y apolítico Inti, blogger de Esquizopedia, que ha hecho un alto a su habitual rutina friki para soltar un discurso memorable:

"Venezuela es un país increíblemente especial y está jodido. Muchos venezolanos no lo saben, pero gran parte de los paisajes más hermosos del planeta se encuentran a solo kilómetros de sus feas, caóticas y divertidas ciudades. Pero estamos jodidos. La historia nos ha jugado una mala pasada y estamos viviendo en vivo y directo, uno de los errores colectivos e históricos más bizarros que se puedan imaginar. Y la culpa es de todos.

Pensaba escribir algo sobre el concierto de Soda Stereo en el Hipódromo de la Rinconada de hace dos días. Pero no pude. No tengo el animo necesario, ni el humor de siempre, para escribir cualquier cosa “normal” de Esquizopedia. Es de noche y no puedo dormir.

Hace unas horas, viajando de Caracas a Barquisimeto, me puse a escuchar el discurso de Chávez, a propósito de su cierre de campaña por la aprobación de la reforma constitucional. Es relativamente sencillo escuchar un discurso del presidente de Venezuela y Twittear en vivo, con el sarcasmo al 100%, cosas graciosas o seudograciosas (depende del nivel de radicalidad que se tenga hacia uno u otro lado).

Pero el contenido del discurso fue tan pero tan desencajado y triste, que llegó un momento que no pude seguir teniendo buen humor y el sarcasmo no aparecía. Era imposible la replica “inteligente” antes semejante catarata de insultos, amenazas, angustias, religión y mesianismo. A mi Chávez me da lastima, y es bien extraño el sentimiento, porque nunca o casi nunca siento lastima por nadie. Y ojo, no lo siento porque me crea superior al presidente o crea que es un ignorante de mierda. No tiene que ver con eso. Más bien está relacionado con ver como alguien que representaba la esperanza de un país se ha convertido en una caricatura de si mismo. Un cliche. Eso es nuestro presidente, un cliche de Hugo Chávez, al tratar de ser cada día más Chávez. Lleva las cosas a un extremo absurdo y terminan ocurriendo cosas sin sentido. Ese discurso de ayer no tenia el más mínimo sentido de nada. Era grotesco y amargado. No tenia un milímetro de esperanza. Era un saltemos al vacío, pero lo hacemos por el bien del pueblo.

Y la verdad es que su revolución se puso vieja en 9 años. Es probable que dentro de tanta palabra y acción se quiera construir un mejor país. Es probable aún. Pero ya no es factible. Se ha dividido tanto. Se ha gritado tanto. Se amenazó a tantas personas. Se regaño a todo el mundo. Se insulto a dioses y mortales, personajes de ficción y simples personas. Que ya no se puede más. Chávez ya no es la izquierda romántica que regreso triunfante de un golpe de estado de derecha. Ya no lo es más. Chávez no es Salvador Allende (ni representa las mismas ideas) y mucho menos es Simón Bolívar (y tampoco representa sus ideas). Chávez no representa a los jóvenes de izquierda de este país. Eso si, Chávez sigue representando la esperanza de millones de personas que aun creen en el. En la posibilidad de un mundo mejor, de una país mejor. Pero no es la persona que va a lograrlo, si un día se calma, se relaja, se da cuenta que no es el Papa de la izquierda, ni el Zeus de la política, probablemente pueda ayudar como una persona más. Pero mientras ese proceso de mil años ocurra: Chávez no es la respuesta a nada. Lo más seguro es que la oposición venezolana no sea una respuesta clara tampoco. Pero las personas de a pie si somos respuesta. Si lo somos y creo que eso va a quedar demostrado el domingo 2 de diciembre en la votación del Referendum.

Ese discurso de ayer se recordará como el cenit oscuro de la noche en Venezuela. No se puede, en nombre del pueblo de Venezuela, decir las cosas que se dijeron y de esa manera. La historia da vueltas. Y la historia es demasiado determinante y nada es para siempre. Para gobernar este país se requiere incluir a los dos grandes sectores en disputa. De lo contrario vendrán años perdidos inútilmente en la nada.

Eso fue el discurso de ayer: NADA (en mayúsculas). Lo mismo de siempre repetido de una manera tan altanera que termina convirtiéndose en la NADA. Una triste NADA de una persona que cambio el rumbo, se perdió en el bosque y no escucha a nadie. Una persona triste y angustiada.

El domingo hay que ir a votar. No contra el gobierno, no a favor de la oposición. Nada de eso. Hay que votar porque salga el sol. Hay que votar para darle una lección a la historia, y por ultimo hay que votar para darle un golpe de reflexión en la cara al presidente triste y amargado que tenemos insultándonos día a día."


P.D. al fin puedo postear, después de 3 semanas de arduos y hercúleos trabajos, y de tener la PC malograda.

2.6.07

Dictadura: Cinco Intensidades

El propósito de este pequeño ejercicio es el establecer de modo somero una suerte de termómetro de lo autocrático y pernicioso. Me motiva hacerlo las múltiples discusiones que he tenido con diversas personas respecto a los últimos acontecimientos en Venezuela. Algunas voces negaban el carácter autocrático y dictatorial de Hugo Chávez, y otros extremaban la discusión comparándolo con Hitler o Stalin.

Yo no creo en el maniqueísmo "democracia-dictadura" y todos de un lado o del otro. Pero sí estoy consciente que es factible una diferencia de intensidad tomando como punto de partida óptimo el respeto a los valores básicos de un sistema democrático y del estado de derecho, así como el grado de perjuicio a la población causado por un régimen determinado. Aprovechando que las ciencias sociales más que ser ciencias exactas son, por ahora, un campo flexible de pensamiento disciplinario con ciertas reglas y solo con un espíritu mas no una praxis estrictamente científica, me permito soltar las cinco escalas con estas características.

Todos los casos mencionados se caracterizan por vulnerar varios principios democráticos como la libertad de expresión, reunión, y el equilibrio, autonomía de poderes, elecciones libres y transparentes, etc. o en su defecto carecer de ellas. He usado para la posición de las escalas factores agravantes como represión violenta, tendencia sistemática a ignorar DDHH fundamentales, asesinatos masivos, belicismo, corrupción campeante, culto al líder, y otras políticas de estado incontestablemente dañinas para la población, conducentes a colapsos económicos, guerras o hambrunas.

Muchos candidatos de países democráticos bregan por diversos factores para sumarse a la lista. Podría incluír algunos de ellos en mérito a factores como el belicismo de George W. Bush, la represión violenta en los gobiernos sucesivos de Corea del Sur o la corrupción campeante y coqueteos fascistas de Silvio Berlusconi. Pero es mejor ocuparse de los casos claros, concreta y abiertamente autocráticos, más allá de algunos factores independientes de análisis.

Intensidad Uno. Dictadura embrionaria

La dictadura es concebida. Comienza a crecer en el vientre materno del aparato estatal previo con el fin de abrirse paso a través suyo, apenas se sienta con fuerzas para tal tarea. Esta intensidad ,a diferencia de otras, requiere aún la existencia de un aparato democrático y un estado de derecho sobre el cual se socaven sus principios de manera encubierta o bajo subterfugios legales.

Está caracterizada por haber acumulado deméritos en torno del ideal democrático prevaleciente, o haber dado "el paso" que separa una democracia en problemas hacia un gobierno, liberado ya de muchos contrapesos clave, que deja libre el camino a formas dictatoriales de control.

Características: la manipulación con instrumentos del poder ejecutivo interfiriendo en otros poderes del estado, el uso de prácticas intimidatorias o coercitivas a nivel económico o psicológico contra medios de comunicación, personajes de oposición o sectores enteros de la población, así como el encubrimiento sistemático de delitos. La tendencia a perpetuar la permanencia en el poder indefinidamente está ya contemplada en estos regímenes, pero tanto esos planes como otras medidas radicales aún son disfrazadas bajo un discurso supuestamente democrático o populista.

Fuerzas opuestas efectivas: todavía son factibles las muestras de discrepancia por medios de comunicación independientes, las fuerzas de oposición política mantienen algo de poder en la gobernanza, la libertad de reunión no es puesta aún en abierto cuestionamiento, y es susceptible a la presión de organismos o entes internacionales.

Ejemplos:

- Daniel Ortega en la Nicaragua de los 80s, que vulneró repetidas veces la propia estructura democrática que se planeó años después de la caída de Somoza. Amedentramientos por parte de grupos paramilitares armados por el gobierno, el uso del Estado para ejercer presión ilegal sobre los medios junto con las denuncias de votaciones fraudulentas.

- Alberto Fujimori, década de los 90s en Perú, con el uso de presiones y argucias judiciales o tributarias sobre medios de comunicación, crímenes de militares encubiertos por el Ejecutivo, avalamiento institucional de la corrupción, y una policía secreta (el SIN) con más poder que cualquier otra institución estatal.

- Vladimir Putin actualmente en Rusia, con el encubrimiento de crímenes de guerra en Chechenia, manejo secreto de muchos asuntos públicos, amedentramiento contra opositores llegando al asesinato en varios casos, avalamiento institucional de la corrupción.

- El PRI y sus distintos presidentes, a lo largo del s.XX en México. Control efectivo de los medios de comunicación, fraude electoral, avalamiento institucional de la corrupción. El PRI llega a esta lista de la mano de la matanza de Tlatelolco de 1968, que definitivamente lo hace abandonar la barrera de gobiernos democráticos con este nefasto hecho. Cabe destacar que a lo largo de su historia el PRI no avanzó claramente al siguiente estado.

Intensidad Dos. Dictadura rampante.

Las intenciones del régimen de una dictadura rampante se hacen abiertas y se caracteriza por un avance veloz y progresivo sobre los pocos mecanismos de contrapeso que se le oponen, con la intención de no dejar ninguno. Si bien aún estos regímenes dependen de contar con cierto apoyo popular, ya poseen suficiente poder como para no preocuparse por las cifras de aprobación mayoritaria.

Características: tener un control total y absoluto de todos los poderes del Estado. A nivel institucional ya no cuenta con ningún escollo, ni legislativo (suelen controlar el 100% del Parlamento) ni judicial (todos los jueces obedecen la voluntad del Ejecutivo) ni de ninguna otro organismo interno. Se imponen cambios radicales contra el deseo de amplios sectores de la población, los medios de comunicación independientes entran en un estado menguante o desaparecen del todo. La oposición política no tiene medios de influír en la institucionalidad y disminuye su poder en la gobernanza hasta convertirse en inefectiva.

Fuerzas opuestas efectivas. Últimos rezagos de medios independientes bajo amenaza constante, las fuerzas de oposición solo pueden manifestarse por caminos alternos como manifestaciones callejeras. La libertad de reunión tiene algunos reparos pero todavía no es puesta en entredicho de manera total. La influencia de entes internacionales es baja y representa pocos problemas para el régimen, pero aún tiene capacidad de ejercer presión.

Ejemplos:

- Gobierno egipcio. Es el mejor ejemplo de una dictadura rampante detenida por influencia internacional. Tanto Nasser, Sadat y Mubarak controlaron y controlan la totalidad del aparato estatal sin contrapesos políticos. Egipto es una república presidencialista basada en referéndums y con numerosos escollos para fuerzas opositoras que hace literalmente imposible que otra figura que no sea el actual gobernante llegue al poder. Los dos cambios de mando en su historia republicana se han debido al infarto que mató a Nasser en el 70, y al asesinato del que fue víctima Anwar al Sadat en el 81. La prensa independiente se autocensura por presión gubernamental y las manifestaciones callejeras son duramente reprimidas.

- Velasco Alvarado, de 1968 a 1975 en Perú, llegó al mando con un programa nacionalista y populista, llegando a tomar todos los medios de comunicación y ejerciendo un poder omnímodo sobre el aparato estatal. Las reformas aplicadas en materia agraria, si bien eran necesarias, fueron ejecutadas con la mayor brutalidad programática posible, creando una crisis económica de consecuencias graves hasta el largo plazo. El gobierno de Velasco se caracterizó también por un discurso belicista y la deportación de elementos opositores.

- Hugo Chávez, actual presidente de Venezuela, es una suerte de gemelo doctrinal de Velasco Alvarado. Ejerce el control absoluto de todos los poderes del Estado y últimamente ha iniciado el proceso de eliminación de medios de comunicación independientes. Sectores de la población han sido armados por el gobierno para crear una fuerza paramilitar represiva con numerosos asesinatos en su haber, y de los cuales el régimen no se hace responsable. A través de sistemas electrónicos conocidos como cazahuellas, que permiten saber la decisión electoral de cada ciudadano en el sufragio secreto, coerciona el resultado de las elecciones bajo la amenaza de represiones tributarias y bancarias. Hace uso de la represión violenta de manifestaciones públicas y promueve el culto a la personalidad del jefe de Gobierno.

Por las características del gobierno de Hugo Chávez, los sectores populares que mantienen su régimen, la economía de exportación de materias primas en auge que sostiene costosas políticas de subvención y su tendencia a la exaltación de la figura del líder, el símil latinoamericano más cercano es el período 1943-1955 del argentino Juan Domingo Perón.

- Teocracia iraní. Si bien las condiciones concernientes a participación popular en Irán mejoraron con la Revolución Iraní de 1979, varias de las características de este peculiar gobierno de los ayatollahs, como una constitución basada en un texto religioso (el Corán), el estamento de una clase clerical que está facultada a detener muchas iniciativas que nacen del sufragio popular, la retricción a la libertad de prensa en una serie de temas, y sobre todo la merma de los derechos fundamentales de las mujeres, hacen subir un par de escalones en la intensidad dictatorial a dicho régimen. Admito que por las peculiaridades de la teocracia, este es un caso algo atípico, pero los enormes poderes políticos de los ayatollahs evitan que se decida el viraje en el timón del gobierno hacia muchas opciones plurales y abiertas. El control sobre las características islámicas del Estado es total y absoluto.

Intensidad Tres. Dictadura tiránica.

Logrado ya un control absoluto del aparato de gobierno, en esta intensidad autocrática el régimen comienza a desentenderse del apoyo popular, manteniendo el control del país con la coerción violenta como principal herramienta. Es el retroceso a una forma básica de organización: el despotismo del más fuerte. No existe en absoluto alguna clase de libertad de expresión y toda opinión contra el régimen es censurada. La libertad de reunión es abolida y cualquier manifestación política de oposición es puesta fuera de la ley. Los personajes opuestos al régimen son sistemáticamente encarcelados, deportados o asesinados. La policía secreta y otros mecanismos internos de vigilancia ciudadana adquieren una importancia vital para la supervivencia del gobierno. Se logra una situación de estado-paria en varios casos. Antes que verse influenciado por la opinión de otros miembros de la comunidad, estos regímenes comparten la tendencia a intervenir en asuntos internos de otros estados, o proyectar sus crímenes en ellos.

Fuerzas opuestas efectivas: Medios clandestinos de comunicación, oposición política en el exilio, bloqueo económico internacional, grupos complotadores internos.

Ejemplos:

- Francisco Franco, dictador en la mayor parte del s.XX en España. Llega al poder después de una sangrienta guerra civil que culmina en 1939. Cumple con todas las características arriba señaladas, sumado a un factor religioso como factor extra de censura. Por el uso de la represión sistemática sobre manifestaciones culturales y hasta lingüísticas, Franco además deja como una herencia para el futuro, numerosos nacionalismos regionales que fragmentan la unidad del país. Con un culto al líder y características fascistas, dicho régimen tiene el agravante de haber apoyado la dictadura nazi en Alemania. Las relaciones de Franco y Hitler llegaron a tal cordialidad que, a pesar del sangriento costo de la guerra civil, el contingente español conocido como la División Azul participa al lado de Alemania en la invasión de la URSS.

- Benito Mussolini. Dictador fascista al igual que Franco, suma a sus características la agresión contra otros países como Albania, Grecia o Etiopía, donde venció al ejército del reino africano haciendo uso de las ya proscritas armas químicas. La suerte de este dictador se unió a la de Adolfo Hitler en la Segunda Guerra Mundial, militarista y con ambiciones de expansión territorial al igual que él.

- Fidel Castro. El dictador cubano ejerce un control absoluto sobre la isla de Cuba. Sumadas a las características arriba mencionadas, se puede mencionar un estado de miseria material avanzado en la población que gobierna. Si bien existen avances en materia educativa y de salud pública con respecto a otros países de Latinoamérica, esto es en gran parte una herencia de la época de la subvención soviética, cuando Cuba era un país-propaganda para el modelo comunista en la región. El gobierno de Castro ha intervenido militarmente en Angola y Etiopía, así como promovió y dotó de armas a numerosas guerrillas latinoamericanas. El apoyo popular a su régimen es desconocido y la voluntad por emigrar de Cuba hacia otros destinos alcanza constantemente cotas dramáticas.

- Augusto Pinochet. Junto con las características de la dictadura tiránica, Pinochet tiene en su registro un sangriento golpe de Estado. Es responsable de las sistemática matanza y persecución de elementos civiles no beligerantes, así como de asesinatos de opositores al régimen, incluso en el ámbito internacional.

Anastasio Somoza en Nicaragua, Fulgencio Batista en Cuba, Leonidas Trujillo de la República Domicana o Pérez Jiménez en Venezuela también son ejemplos clásicos de la dictadura tiránica en la historia latinoamericana. En Europa encontramos los casos de Enver Hoxha en Albania, Tito en Yugoslavia, junto con otros dictadores comunistas de la vieja Europa del Este. En Asia la monarquía saudí y los gobiernos de Uzbekistán y Tayikistán son buenos ejemplos actuales. Mencionar los ejemplos en África es una tarea ociosa, porque se puede armar una larga lista encabezada por Idi Amín de Uganda, cuyo despotismo lindaba con el totalitarismo.

Intensidad Cuatro. Totalitarismo.

Aunque es cierto que toda dictadura siempre esconde una voluntad totalitaria, solo es en algunos casos donde esta voluntad se vuelve efectiva en la praxis, llegando a características cercanas al absurdo que desembocan en grandes tragedias colectivas. El totalitarismo es una dictadura tiránica con un control desbocado ya no sobre el aparato estatal, sino sobre las características mismas del individuo que conforma la población. El discurso dominante supera los límites del lenguaje revolucionario usado, para ser abiertamente violento y agresivo contra amplios sectores. La misma existencia de grupos opositores internos es menguante o nula, debido al efectivo exterminio físico de estos. Se promueve el odio racial, ideológico, de nacionalidad, o todo junto a la vez. Los estados totalitarios desprecian los fundamentos mismos del respeto a la vida y suelen jactarse de ello. Dedican muchos recursos a prepararse para iniciar conflictos militares y suelen ser elementos perturbadores de la paz internacional. Se podría denominar a esta clase de regímenes como "orwellianos", teniendo como referencia la novela 1984 de George Orwell.

Fuerzas opuestas efectivas: Fuerzas armadas de otros países y escasamente algunos grupos conspiradores internos que sobrevivan a la vigilancia totalitaria.

Ejemplos:

- Adolfo Hitler. Es el ejemplo arquetípico: un dictador con una población dominada por la propaganda y la policía secreta, una ideología basada en el odio, aplicación efectiva de exterminio contra grandes grupos humanos, por razones étnicas (judíos, gitanos), políticas (cualquier militante opuesto al nazismo) e incluso genéticas (personas con deficiencias mentales, esquizofrénicos, autistas). Sumado a todo ello está la tragedia colectiva a la que lleva a su propio pueblo a través de las guerras de expansión territorial, y el ser el culpable de la mayor tragedia del s.XX, la Segunda Guerra Mundial. Siempre resultan escasas las líneas dedicadas a los crímenes de los dictadores totalitarios.

- Joseph Stalin. Autor de grandes masacres internas que superan en número la magnitud de los genocidios nazis. Constructor de un modelo de control efectivo y totalitario alterno al nazi, comparte con Hitler sus características orwellianas. Stalin tiene como un atenuante histórico haber conducido al heroico pueblo ruso para lograr la derrota nazi, pero nada lo redime de su figura manchada de sangre y claramente genocida.

- Mao Tse Tung. Las cifras de muertos en su régimen aún no son concluyentes, pero quizá incluso superen las de Stalin, sobre todo en el terrible período de la Revolución Cultural. Además de compartir con los otros dictadores totalitarios el sitial de ser un verdugo de millones de personas, Mao Tse Tung atentó contra el mismo patrimonio cultural chino, suprimiendo muchas tradiciones y demoliendo antiguos edificios religiosos en busca de consolidar un estado ateo. El régimen comunista de Mao tiene el dudoso honor de haber inventado las técnicas modernas de "lavado de cerebro" de prisioneros que ahora son populares en otros servicios de inteligencia.

- Kim Il Sung. Estableció el más cerrado de los estados de la historia contemporánea, lo cual es un reto sumamente difícil en un contexto marcado por el auge viral de las comunicaciones globales. Déspota absoluto, transformó los pretextos comunistas de su régimen en un absolutismo hereditario. Ya he hablado sobre él en este muy caliente post.


Intensidad Cinco. Escenario de Pesadilla

En este caso me aseguro de usar bien el término de escenario de pesadilla, pues aún en los gobiernos totalitarios no se cuestionan cosas básicas que heredamos del período neolítico como la vida en las urbes, o valores intrínsecos a las características de la especie como la acumulación del conocimiento o la identificación básica del individuo. La existencia del gobierno de Pol Pot y el Jhmer Rouge en la Camboya de 1975 permite crear esta lamentable categoría.

Características: Lograr convertirse en un escenario peor que los totalitarismos para la supervivencia del individuo.

Fuerzas opuestas efectivas: Fuerzas armadas de otros países.

Ejemplos:

- Pol Pot. En busca del Año Cero, la tábula rasa para edificar una civilización nueva, Pol Pot se vuelve un criminal psicópata contra su propia población y la misma identidad de su propio país. Despuebla las ciudades para comenzar una civilización agrícola autosuficiente. Persigue cualquier resquicio de cultura previa a la revolución, ejecutando intelectuales, danzarines y actores del teatro tradicional camboyano, así como a cualquier persona que tenga en sus narices las marcas de haber llevado lentes. Más allá de la quema sistemática de cualquier libro que mencione otro tema que no sea la nueva humanidad emergente de la revolución polpotiana, se impone la despersonalización del individuo, buscando hacerlo parte una masa efectivamente homogénea, dirigida por un estamento simplemente conocido como Ankghar "La Organización", una versión antropófaga del Leviatán de Hobbes.

De este artículo sobre dicho período puedo destacar este párrafo, solo como un destello terrible de algo que se escapa a cualquier categoría imparcial de análisis para convertirse simplemente en "el Infierno en la Tierra".
Pin Yatay, superviviente, nos cuenta que "en la Kampuchea democrática no había cárceles, ni tribunales, ni universidades, ni institutos, ni moneda, ni deporte, ni distracciones… En una jornada de veinticuatro horas no se toleraba ningún tiempo muerto. La vida cotidiana se dividía del modo siguiente: doce horas de trabajo físico, dos horas para comer, tres para el descanso y la educación, siete horas de sueño. Estábamos en un inmenso campo de concentración. Ya no había justicia. Era el Angkar el que decidía todos los actos de nuestra vida
(...)
Los sentimientos humanos eran despreciados y considerados un pecado de individualismo. Al intentar ayudar a una vecina, Pin Yatay se ganó esta reprimenda: "No es su deber ayudarla, al contrario, esto demuestra que todavía tiene usted piedad y sentimientos de amistad. Hay que renunciar a esos sentimientos y extirpar de su mente las inclinaciones individualistas."
La pesadilla del Ankghar acabó con la invasión vietnamita a Camboya en 1979. Uno de cada cinco camboyanos pereció en esos cuatro años del Escenario de Pesadilla.

Más allá de Pol Pot no tengo a la mano otro ejemplo de la Intensidad Cinco. Y espero nunca tenerlo, aunque aquí en Perú estuvimos cerca de dicho escenario, gracias a Abimael Guzmán y Sendero Luminoso, de inspiración abiertamente polpotiana.

Espero que esta escala sea útil sino para el análisis, al menos para dilucidar gravedades a la hora de debatir sobre dictaduras.

27.5.07

RCTV, Chávez, Norcorea y Juche

La toma de la señal de RCTV será en pocos instantes.


Hugo Chávez Frías, Emir de Venezuela, ha dado otro claro paso adentrando a su país hacia el totalitarismo donde siempre puso rumbo. Para aquellos ilusos o ciegos que creen poder defender los valores democráticos y a la vez al régimen chavista, esta es la última señal antes de cruzar el límite que separa la necedad del ridículo y la caricatura intelectual. Me refiero abiertamente al especímen del izquierdista tuerto, con un ojo preocupado y consternado por la más mínima amenaza a las libertades y derechos en los regímenes de derechas y con el otro ojo cubierto por una espesa catarata de pulgada y media ante los obvios abusos de quienes enarbolan las banderas de la izquierda: Chávez y Castro.

Castro aunque sea tiene el carisma de un héroe caído en desgracia, un antiguo paladín consumido y enfermo por la exposición de décadas al poder absoluto. Chávez no es siquiera eso, aún cuando aprovecha siempre que puede, la efectista posición antiimperialista. Enfrentarse a los EEUU siempre trae las simpatías entre quienes saben algo de la abusiva relación entre el Tío Sam y su patio trasero. Pero una cosa es ser un antagonista moderado, que sabe dialogar y ver los grandes puntos postivos de la única superpotencia, como Lula en Brasil, y otra es convertirse en un loro desaforado y panfletario como Chávez.

La libertad de prensa, si bien tiene muchos cuestionamientos, es la única manera de poner algo de contrapeso a los poderes de las personas que suelen tomar las riendas. No se ha encontrado la manera de restringir las libertades de prensa sin afectar aún más gravemente el delicado equilbrio entre el uso y el abuso del poder. Es en este frágil punto donde muchos de los regímenes con tendencia autoritaria suelen comenzar a roer y horadar el hueco que conduce a la dimensión dictatorial de gobierno, el mundo del poder absoluto.

Chávez, a diferencia de Castro, no desarrolló una megalomanía en el transcurso de su gobierno, sino que llegó trastornado por ésta desde el comienzo. Por ello me atrevo a pronosticar un camino distinto para donde devendrá todo esto. Chávez está caminando los pasos que conducen al Juche, la ideología norcoreana fundada por el Absoluto Déspota Oriental, Kim Il Song, y seguida por su sucesor dinástico Kim Jong Il. La autosuficiencia del Estado, el gobierno vitalicio, el culto a la personalidad, el lavado de cerebro por una causa colectiva, lenguaje orwelliano, entre otras cosas.

Pueden ver las últimas consecuencias de esto a través de unos videos posteados por Guille Da Maus, quien aunque es un derechista tuerto, al igual que los izquierdistas tuertos muchas veces consigue buen material:




Pueden darle también un vistazo a la Pyongyang cotidiana ...


Muchos creen que Venezuela no está al borde de esto. Yo tampoco lo creo, no literalmente. Pero camina hacia ese rumbo. El régimen "bolivariano" (¡tío Simón, te han asociado al vocabulario de alguien que no merece ser ni tu sombra!) solo es posible por el dinero del petróleo, que se eleva indefinidamente mientras va agotando sus reservas mundiales. Venezuela no es un éxito económico, no es un éxito social y tampoco plantea una novedad en política. Es la misma película de siempre, una reimaginación en el siglo XXI de las viejas dictaduras bananeras exportadoras de materia prima, que asolaron Latinoamérica la primera mitad del s. XX.