Mostrando las entradas con la etiqueta bedoya ugarteche. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta bedoya ugarteche. Mostrar todas las entradas

14.8.07

El racismo más abierto en la prensa peruana: La Ortiga

Sí, otra vez "el tema" que aburre a un cierto sector de la sociedad, que solivianta a otro y que deja indiferente a otro tanto, porque hermanito,así es la sociedad.

Muy cercano a las recientes discusiones sobre la discriminación en discotecas o el afiche del Festival de Cine, leo en el blog del enmascarado Fantomas, una sincera declaración de afinidad con lo que escribe Andrés Bedoya Ugarteche en la columna de más triste existencia en la prensa peruana actual: La Ortiga del diario Correo. No es la primera vez que encuentro defensores de esa indefendible columna de opinión. Entre algunos amigos genera simpatía, y también en un par de tíos de mi familia, y que paradójicamente tienen como yo, el mismo origen andino que tanto ataca, desprecia e insulta Bedoya Ugarteche.

El principal argumento con el que me he topado a la hora de entrar al tema del racismo en múltiples discusiones es el prejuicio de muchos que tocar el tema del racismo es hipócrita, porque todos somos racistas en uno u otro nivel, y quien ataca al racismo enmascara el suyo propio. Quienes piensan así, puede ser que solo se hayan movido entre gente que comparte la misma opinión y que ha reforzado ese sentimiento antes que aminorarlo o apagarlo, lo que genera esa sensación que todo el mundo es racista y quien no lo es, es hipócrita.

Otro prejuicio es que el tema es algo propio de la izquierda más doble cara o de una serie de ONGs, lo que se escapa a cualquier razonamiento serio sobre el tema en sí. Por más que yo tenga mil cuestionamientos contra APRODEH por ejemplo, si veo que hace una campaña para llamar la atención sobre el racismo en tal o cual sector, contará con mi apoyo. Si la izquierda puede tener múltiples defectos, entre ellos no está la aspiración a la disminución y (ojalá) eliminación del racismo en la sociedad, antes que el statu-quo que defienden muchos sectores relacionados con la derecha.

De derecha es obviamente el diario Correo que dirige Aldo Mariátegui. Y un pésimo favor le hace a la causa en pro del liberalismo económico y el resto de ideas que defiende, permitiendo la publicación de la mencionada columna en un periódico con el que muchas veces no coincido, pero que está lejos de ser "La Razón" y menos "El Chino" o "El Men". A mí me deja la total impresión que el haber mantenido esa columna a pesar de todos los cuestionamientos que se le ha hecho, más que tolerancia es complicidad en la difusión y aceptación social del racismo.

Hum, ¿porqué tanta animadversión contra el pobre columnista de La Ortiga? Porque no es que tenga "exabruptos" racistas, sino que su columna es de un racismo militante en sí. Aquí no estamos hablando de si un afiche connotaba racismo involuntario o si el bouncer de la discoteca solo te discriminó por el "dress code". Este individuo con un teclado a su alcance, perenniza en las rotativas una serie de teorías del s.XIX que, recordemos, han conducido a las peores masacres del s.XX: judíos, armenios, hutus, tutsis, gitanos. Millones de personas han muerto han tenido como origen palabras iguales a la de este personaje, pero nada, es un tío chistoso ¿no?

Una muestra médica del repertorio de este payaso:

Demostrando su ignorancia sobre el quechua:
"Afortunadamente, la Asociación Mundial de Academias de las Lenguas declaró que el quechua no es idioma, sino una huevada sin escritura y con no más de 500 vocablos... "

Sobre el caso de las congresistas indígenas en el vuelo de Iberia:
“Me refiero a la Supa y a la Sumire, que sí llegaron tarde al mostrador de Iberia. Claro, como buenas congresistas acomplejadas, sacudieron sus carnés de parlamentarias en las narices de la pobre empleada gritando improperio y medio con esa lengua casi hispanohablante que tienen (...) La empleada tuvo que defenderse cuando escuchó los berridos de lo parecían ser un par de huacos retratos de la cultura Mochica (con gollete estribo y todo)”

La visión geopolítica del columnista y su explicación racial del subdesarrollo:
"Muy bien, si esos pobres diablos (habla de los Humala) se adjudican el derecho a ser racistas, yo también puedo serlo: ¿saben qué, indios de @!#$? Ustedes no tienen complejo de inferioridad, ustedes SON inferiores. Y son inferiores porque son quechuas y aymaras. Recuerden que los nazis consideraban a los judíos como “raza inferior” y... ¿saben qué? para ellos los latinoamericanos eran una “subespecie”. En otras palabras, menos que humanos: antropoides, primates. Mussolini solía decir que gobernar a los países latinoamericanos “non e dificile, e inutile”, ¡y cuánta razón tuvo! Lo demostramos todos los días... con excepción de Chile. La estúpida “nación aymara” está combatiendo a “los españoles” ¿Habrán querido decir “blancos”? Vaya usted a saber lo que puede producir un seudocerebro indígena. ¿Cuáles son los países más cagados de Sudamérica? Los tres que tienen indios, pues: Ecuador, Perú y Bolivia. ¿Qué tal, aymaras de @!#$? ¿Les gustó mi racismo?"

Ja-ja. Qué ocurrente y qué gracioso es este viejito. ¿Chistoso no?

Lo triste es como nuestra sociedad y nuestros medios de comunicación permiten la difusión de un racismo tan ramplón como mentiroso, colando cosas tales como una "Academia Mundial de las Academias de Lengua" o la razón de los "países más cagados de Sudamérica".

Lo terrible es que es una opinión que cuando aparece IMPRESA tiene el poder de la palabra escrita, y que tiene el relativo respaldo de un diario que a fin de cuentas no es amarillista, lo que contribuye a reforzar un sistema de ideas y comportamientos cuando se refleja en un medio de opinión supuestamente serio como aspira a ser Correo.

Lo indignante, es que muchos confunden insultar con "decir la verdad". Que creen que lo que dice Bedoya Ugarteche es verdad solo porque muchos no se atreven a decirlo en público. Que decir que toda una etnia es inferior desde el podio de la plaza es ser valiente. Que es un acto sincero y hasta edificante el escupir a tus semejantes desde la ensangrentada torre del odio racial.

Lo escalofriante es que cuanto más piensen como él, cuantas más personas crean que el racismo es una expresión sincera y que el combate contra el racismo es hipócrita, o con un interés político o que se piense erróneamente que es propio de acomplejados que gustan de señalar con el dedo, como da a entender Rocío Silva Santisteban en su última columna en La República, cuantas más personas bajen los brazos ante el statu quo racial, más cerca estaremos a otro Sendero Luminoso, o a una escisión territorial como está pasando ya en Santa Cruz, Bolivia, donde los Bedoyas Ugarteches han llegado al poder y pretenden separarse del "lastre aymara" y además botar (casi se diría limpiar) a todos los indios que queden en sus tierras.

Lo absurdo es que cuando se denuncian estos casos, nunca falta el desubicado que diga "pero a los blancos también los discriminan". El racismo contra el blanco de los etnocaceristas no tiene aceptación en nuestros medios públicos, pero el otro, contra el indio y la mezcla de sangre india, sí, es vigente y lo vemos muy comúnmente hasta en la clase ilustrada. Ambos racismos deben de ser combatidos, pero hay que tener sentido común y ver que el principal problema no es la discriminación del indio hacia el blanco, sino al contrario.

Lo peor es que Andrés Bedoya Ugarteche no es senil, sino que está en sus cabales, como la mayoría de los lectores que abierta o secretamente concuerdan con él. Si fuera un loquito no haría tanto daño, porque para insultar tan repetidamente hay que estar en pleno uso de las facultades mentales.

¿Censura? Que el viejo racista escriba cuanto quiera en algún pasquín amarillista e identificado con alguna svástica en el logo no me preocuparía, lo que preocupa es ¿hasta cuando Aldo Mariátegui seguirá permitiendo una columna cuya popularidad está basada en el odio racial? ¿hasta cuando las páginas de Correo seguirán dando un podio supuestamente con algo de seriedad, a un incitador de la supremacía aria, del desprecio a nuestras propias raíces y al ochenta por ciento del país donde se publica?

¿Hasta cuando, Correo?