Este domingo 21 de Octubre es el controvertido censo nacional en Perú. Llega con la sospecha de un indebido uso de fondos que no le corresponden, y sazonado por una impracticable orden de inamovilidad que más valía haber sido sugerido como comportamiento ciudadano, a propósito del cual el blog de Ocram, incursionando en la desobediencia civil, va a sortear un polo chévere de Cotler entre quienes le manden una foto desafiando esta medida, y el Morsa promueve un banner que casi casi suscribiría. Pero este censo es necesario a pesar de todo. Coincido con Álvarez Rodrich, en que otras medidas podrían haber sido más ventajosas que el tonto toque de queda, idea de alguna mente simplona y vertical, visitado por la misma musa que décadas atrás inspiró el uniforme plomo rata para los escolares o ese tonto ejercicio de "descanso-firmes-atención" para niños de 6 años.Serán 63 preguntas en menos de 30 minutos que incluyen indagaciones sobre la religión practicada que, a diferencia de lo que opina el respetado Geek-Master Eduardo Villanueva, (quizá sortee un polo de Worst Census Ever! jeje) sí estoy absolutamente de acuerdo en que se deben realizar porque ¿acaso no importa la religión a la hora de indagar datos sobre un país? Lo pueden responder los sunitas y chiítas, a los hindúes y sijs, los chinos preocupados con el Falun Gong, o el fantasma de Carlos V y Felipe II durante la Reforma. Junto con lo religioso quizá aparezcan otras preguntas sorpresa, de las que ya nos quejaremos el Lunes.
63 preguntas ... los apristas del INEI no tienen un sentido de la estética matemática. ¿Porqué 63 si pueden ser 64? 64 es perfecto, redondo, exponencial y vecino del también simpático y popular 69, menos nerd que 64.
Si fuera jefe del INEI sabría perfectamente cual sería la pregunta 64. La formularía para resolver una de las dudas escenciales que tocan mi peruanidad misma, y no una duda banal de esas que siempre hacen ruido en mi cabeza, sino una que compromete la esencia de la vida y la muerte. Quiero despejarla estadísticamente, más allá de mi percepción ciudadana:
¿POR QUÉ UNA GRAN CANTIDAD DE PERUANOS USAN EL RATICIDA PARA MATARSE?
En términos del censo sería:
La mayoría de veces los intentos de suicidio que lean en la prensa, fallidos o exitosos, son por ingerir un "potente raticida". Quiero creer que es una percepción mediática y que así no acaban su vida la mayoría de mis compatriotas que toman esa decisión concientemente. Sé que la economía puede ser un factor, pero vamos, no sugiero para nada comprarse un drakkar vikingo y quemarse en él. Si una pistola no está al alcance, está la cuerda, o el más barato de los procedimientos, la combinación de altura y gravedad que es ideal en un país con una cordillera tan elevada, bella y poética como la de los Andes, y que se ramifica hasta llegar cerca de la costa, combinándose con altos acantilados cerca a nuestra capital frente al Océano Pacífico. ¿Para qué más? No necesito explayarme en explicar porqué el raticida es la peor elección a la hora del suicidio y no solo por su conocida inefectividad. Si uno tiene la valentía de tomar esa decisión, el estilo en como llevarla a cabo debe de ser mínimamente digno.¿Cómo me suicidaría yo? Cómodamente. En un sillón viendo dibujos animados y con el correcto cóctel de pastillas que asegurara primero mi inconciencia y luego el cese de mis funciones vitales, después de grabar un video haciendo chistes sobre mí mismo para exhibirlo en mi funeral a través de una pantalla gigante. Aclaro que solo lo cometería en caso de una segura enfermedad mortal, larga y dolorosa en la que se me haya agotado toda esperanza convencional y chamánica.
Armen su juerga este Domingo, reciban ebrios al encuestador y salgan a jugar pichanga o al cine apenas terminen su deber ciudadano. Sed caletaz.